julio 07, 2009

Punto y coma

'Mi tibio rincón, mi mejor canción,
mi leña, mi hogar, mi hilar, mi nobleza
mi fuente, mi sed,
mi barco, mi red...'

De pequeños nos hacemos de palabras.
Hay quien las utiliza para desarrollar ideas;
otros, prefieren cortar de tajo una frase ajena
(y también ha sido demostrada su efectividad).

Las palabras pueden ser útiles e inútiles;
lo primero, cuando disuaden, persuaden o invaden;
lo segundo, cuando se tiran a los oídos del silencio.

Dicen los que saben -porque si no lo supieran no podrían decirlo-
que son eficaces remedios naturales contra el hastío.
Hay quienes hacen oficio de ellas:
unos, las encierran en jaulas modernas del entretenimiento
(llamadas también 'sopa de letras');
otros, las maquillan y les hablan quedito al oído
(para llevarlas a bailar a un poema).
Incluso, tristemente, se les desperdicia junto con las horas
(y entonces, considero, tenemos una catástrofe mundial).

Hay quienes, por último, como yo, prefieren contenerlas para una mejor ocasión
('válvula de escape' le llaman).

1 comentarios:

HAKU dijo...

Y... QUE HAY DE LAS PALABRAS QUE SE QUEDAN ATORADAS EN LA GARGANTA...

?????

QUE HAY DE ELLAS??

SON INUTILES

SON UTILES???

ES MEJOR CALLAR PARA NO LASTIMAR

ES MEJOR HABLAR PARA EXPRESAR?

QUE HAY DE ELLAS?