La señorita Fe me ha escrito un par de cartas, al interior de las cajetillas de cigarros que desperdiciamos cuando jugábamos a ser grandes. Al principio pensé que se trataba de una broma, como las que tanto le gusta hacer; luego, descubrí las pequeñitas pistas que me dejaba para que por fin pudiera encontrar el mensaje.
Es curioso porque nunca encontré letras en su interior. Algún olor me traía recuerdos de otros lugares, las texturas me hacían viajar siempre a su lado, a veces se trataba de la fecha, de la hora de llegada…sin embargo, nunca pude precisar dónde estaba.
La conocí una mañana, cuando con una sonrisa clara aquel hombre señaló el cielo y comenzamos a volar.