Y trino...

noviembre 03, 2008

¿Dónde está la Fe?

No está la fe en esperar a que los sueños se hagan realidad, ni siquiera se trata de una serie de latidos extrañamente más fuertes y rápidos que los demás.

La señorita Fe me ha escrito un par de cartas, al interior de las cajetillas de cigarros que desperdiciamos cuando jugábamos a ser grandes. Al principio pensé que se trataba de una broma, como las que tanto le gusta hacer; luego, descubrí las pequeñitas pistas que me dejaba para que por fin pudiera encontrar el mensaje.

Es curioso porque nunca encontré letras en su interior. Algún olor me traía recuerdos de otros lugares, las texturas me hacían viajar siempre a su lado, a veces se trataba de la fecha, de la hora de llegada…sin embargo, nunca pude precisar dónde estaba.

La conocí una mañana, cuando con una sonrisa clara aquel hombre señaló el cielo y comenzamos a volar.
Desde entonces, Fe vive entre nosotros: temblorosa, expectante, habituada a ser olvidada con frecuencia.

octubre 28, 2008

La parte de adelante (in memoriam)

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

'Soy un vagabundo y camino bastante alrededor del mundo

pero quiero volver a casa -a alguna casa-...'

Una grande, de puertas abiertas, bordeada de calles estrechas (y que todas conduzcan a ti).

Desde entonces, éste ha sido mi refugio contra el olvido.

Soy fetichista en estado natural y con conservadores, aferrada a la idea de verte volver.

Galopan mis pensamientos en tu dirección, con la esperanza de recibir heraldos de tu sonrisa,

el haz de luz de tus ojos, la balsa de madera con su comandante a bordo.

Siempre viajando en un asiento de primera...

Take you home.

octubre 13, 2008

Extradictorio (1er pasaje)

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

Hasta que se desprenda de mi lengua tu recuerdo, podré pronunciar de nuevo tu nombre.

Cuando el destierro marque el sendero de nuestros días, echaré al aire la moneda;

compraré ventarrones sin retorno, suspiraré fuerte un recuerdo persistente.

Desde los inviernos con sol hasta las olas del mar que levantamos en las sábanas,

a partir del café, de los ancestros y las interrogantes de tus ojos;

contra mis costumbres, después de tu silencio, hacia la postreridad.

Cuando vuelvan los pájaros hambrientos del adiós, estaré serenamente parada en mitad de mi.