"Y la lluvia cayendo por mi sombrero..."
Me han regalado la luna. La tengo en las manos y se me comienza a escurrir. Ha vuelto a ser diciembre y las cosas se movieron de lugar. Jugamos a ponerle los ojitos al destino, las botas a las nubes, un nuevo nombre al amor -incluso una modalidad más contagiosa y menos coercitiva-.
Comienzo a sentirme pequeñita, extraordinariamente envuelta por tu nombre [de infranqueable batalla], que se me enreda, me crucifica y absuelve del ayer. Me condena para siempre.
Hace frío y no estoy. Me hace falta la mano diestra, el murmullo meloso, un nuevo repertorio musical. No sé si sepas que cuando te fuiste - [y desde entonces es así] - me quedé parada enmedio de mí, aristocráticamente 'enmimismada'. He avanzado poco, el camino ha sido difícil.
[Y me pregunto /con esta curiosidad a cuestas/ lo que hubiera sido, lo que sería.]
He preferido pensar que sigues remotamente conmigo, y que este paso ha dibujado una profunda sonrisa en tu rostro, que los resultados son para dos. En adelante, para nosotros dos.
[Aunque no estés.]
