Y trino...

febrero 08, 2013

La princesa y el dragón

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

Ha sido difícil reconocerlo y aceptarte en mi vida para siempre.
Ya sabes que uno se promete poner miles de obstáculos y pretextos elaborados para reservarse el derecho de admisión. Y sucede que siempre terminas rompiendo tus propias reglas.

He tratado de no hacer lo que no quisiera que me hicieran.
Si te preguntan, salgo perdiendo; soy una roca incapaz de sangrar.
Las razones por las que tu caso es muy peculiar son claras, y no vale acá enlistar tus defectos o ausencia de virtudes. También soy un caldero de defectos, con pocas virtudes ajenas, con muchas oportunidades propias.

Pero estás aquí, aferrado a mi timón, y aplaudo tu enorme hígado y noble corazón.
Sólo no pierdas de vista que a la emoción sobreviene la tranquilidad, y que los caballos que empujan tu vida en un destino inexorable que compartir con la mía habrán de lastimarse las patas un día, que el ritmo de avance disminuirá y habrá que equilibrar lo suficiente como para seguir avanzando hasta llegar a la meta.

Es decir, que mientras tú princesa y yo dragón, las cosas marcharán.

P.D: corre y busca donde escuchar, que suena la mejor canción del soundtrack (Princesa y el dragón, La Gusana Ciega).

julio 10, 2012

Y es que un día te quise...

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

¿Por qué prestar atención a los detalles?
Si todo aparece tan normal, cotidiano, a medio andar.
Mis ojos no te buscaban la boca ni mi cuerpo la ligera inclinación hacia tu sombra.
Era una interrogante de pies a cabeza, y ante tus ojos todo estaba bien.

Que estás cansado, que han sido muchas emociones...
Mis brazos también lo están, se han vuelto de cristal, a fuerza de la frialdad en tus gestos.

No, no vas a elegir.
Te lo dije muy claro, y en nombre del bonito recuerdo que tengo de nuestros primeros días, he decidido quitarte la soga de mis exigencias y las hoquedades que me llenan la razón.

Te necesitaba aquí y conmigo.
Mi faro no volverá a iluminar en tu rumbo, no te preocupes.
La calma volverá a tus días.

- Las distancias apartan las ciudades,
      las ciudades destruyen las costumbres...-


Postdata: 

Todo lo supuse desde el jueves, por eso estaba "rara".
Soy capaz de todo, sobre todo cuando se trata de comprensión, pero faltaste a una promesa y ni siquiera la recuerdas. Es la omisión lo que me entristece; era de suponerse que una nimiedad no figurara en la lista de prioridades. Te quiero libre y no seré yo quien ponga las amarras. Aquí, la constancia de que hice todo por conciliar tu mundo con el mío.

Me hace falta mucho.


junio 22, 2012

Esta materia que somos

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.


Animal de costumbres que soy, sólo tengo un defecto: no sé decir adiós.
Ahora que por fin se rompen los nudos que impedían el caudal de caricias,
ahora que puedo verte y redescubrirte, amar la extensión de tu ser y más allá.
Es justo ahora el momento de decir adiós.

"Cuando ya no pueda más, voy a salir a volar, voy a buscarte..."

Un "hasta luego" es la premonición del adiós, y prefiero tomarlo así antes de que lo pronuncies.

Elige libremente las canciones del soundtrack. Para mí, aplican los tracks 1, 2, 4, 18, 20 y 21.