Y trino...

agosto 27, 2014

Momentos pendientes

Del respirar de las piedras te hablo, de los cántaros, de los ríos secos en que he nadado, hasta hallarte sola y amaneciendo, como árbol de frutas secas.

Te hablo desde la tierra, desde las hojas, desde el pan que habita en la corteza de ciertas semillas, de ciertas ideas, de horas sin sueño, de días sin hambre, de noches sin lunes próximo, sin mañana distante.

Te oigo desde las tardes que nuestros pasos amaron; te escribo y te dejo un beso con el sabor del aire entre eucaliptos.

Escribo por no perderlo, por no dejarlo, por no olvidarme que a veces, tal vez sin quererlo, me estés escuchando.

-Edel Juárez, en introducción a la canción...-

Ando tan corta de imaginación que sólo alcanzo a tararear..."cada quien tiene su propia lista interminable de historias que puede guardarle un lugar...momentos que siguen pendientes, fragmentos de vida que andan por ahí...".

agosto 13, 2014

Try hard/Walk hard

Estás aquí de nuevo.
Implacable, puntual, impertinente.
Me he cansado de tu habitual esbozo de sonrisa, de tu mar que me arrastra hacia el final. Duelen tus intermitencias, tu falsa presencia, el susurro melodioso de tu atardecer.

Hasta cuándo me lo vas a decir?
Tu mirada de escrutinio lo revela: la satisfacción es el comienzo del ocaso.
Leo con desesperación, buscando entre letras los motivos de tu permanencia.

Qué buscas acá, qué quieres de mí?
Si estás vaciando mi costal, si me paralizas.

Debo confesar que tengo miedo de tu vuelta; tengo miedo de que en realidad jamás te hayas ido. Estás dejándome en el cuerpo las marcas de tu obsesión.

Estoy derramándome en ti y aún parece que no es bastante.

Qué última ofrenda es necesaria?

julio 09, 2014

Cierta mujer

Provengo de una familia en la que una se enseña a ser mujer, en primera instancia, a través de la cocina. Mi tía Yolanda -que me muestra su sonrisa coqueta en el altar- era reconocida por propios y extraños por su excelente sazón y gran destreza culinaria. Nunca fue a otra escuela más que a la de las manos quemadas en el comal de la abuela. Por si fuera poco, sorprendía siempre con sus recetas "todo lo que hay en el refri". Nadie, ni su hija, ni sus nueras, ni mi madre, aprendió de su pasión por la cocina.

En segundo lugar, una mujer de mi familia se forma en el hogar. Una cocina en orden, la mesa servida a tiempo, la ropa impecablemente limpia y planchada. Además, tiempo para mantener un modesto jardín, coser algunas prendas descompuestas, administrar la alacena y tender las camas. Todo con paciencia y amabilidad, coronadas por una cálida mirada y manos reparadoras. Ningún dolor puede pasar desapercibido, ningún aniversario pasado por alto. En todo lo anterior, mi madre ha destacado; aunque imagino que debió ser doloroso abandonar un perfil profesional destacado y en ascenso, por un día completo de mis llantos. Debo confesar que no tengo ni la mitad de sus habilidades.

Y está mi forma de ser mujer: ni sumisa, ni liberal, ni ama de casa ni profesionista. Antes que cumplir con la tradición, me he propuesto acondicionarla, para las mujeres de la familia que vienen detrás de mí. Mujer, en primera instancia, dueña de sí, convencida de sus ideales, conquistadora de sueños, apoyo incondicional, sonrisa cálida. Luego, auténticamente encantadora, con esencia inconfundible, irresistible; lectora por pasión, víctima de la ternura -propia, no copiada-, diplomática y soberbia en cantidades suficientes.

Una mujer pues, distinguible, entrañable, que acepta y declara sus defectos, que ama incomprensiblemente.