Y trino...

diciembre 23, 2014

Mute

Las palabras, como esa bocanada que une lo inmundo con lo placentero del vicio.

Esos pequeños robots que de los dedos, de la piel, de los mismísimos ojos, escapan para evidenciar la rutina, la hoquedad, el hastío.

Hoy han montado en un telegrama y se han marchado a otro país. Lejos, buscando un faro o un timonel, cualquier cosa lejana a un signo de interrogación.

Aún en el silencio insistirían en vivir.

Es extraño: cada día amanece pegada una nueva a mi ventana. Hay que ser muy ágil para atraparla. Soñador irremediable quizá.

[Lo único de irremediable que la vida me ha dado es la desilusión]

Creo que he olvidado cerrar con llave la jaula que las contiene. Cada noche es igual. Quizá se trate de un boicot, un último recurso de la memoria para curar su enfermedad crónico-degenerativa: retener las simples cosas, subsistir de pequeños instantes, de tropezones que hacen tambalear mi mundo.

Por eso han comenzado el éxodo.
Eso debe ser.
Se han cansado, como yo, de intentar construir una autopista panorámica con cada retazo de felicidad.

Las palabras, esas pequeñas trampas...

Es de noche ya y seguramente preparan el golpe definitivo: el silencio que se devora a sí, borrando cada buena intención de firmar la paz.

Vayan pues mis mejores criaturas a vos.

noviembre 27, 2014

Floor manager

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

Guardar silencio también fue un reclamo.
No entendía las noticias, pasaban de largo las exigencias laborales, mis pensamientos en torno a ese hoyo del tiempo.

Viene de antes; esta manía de preguntarme, de querer tener la certeza de todo.
Con los años se fue haciendo prescindible cuestionar todo, siempre en contraste.
Reconozco que no soy fácil de entender, que tengo dos o tres momentos de irracionalidad.
No me interesa simplificar, pero algo puedo asegurar: estoy dividida en grandes ítems, rubros de una vida marcada por la persecución y las dudas.

Con los años he aprendido que la adaptación es una cualidad de supervivencia, tal como lo sostuviera Darwin. No se trata sólo de mi organismo sino de mi energía, de las emociones que fluyen a través del tiempo. Soy capaz de soportar casi todo, y en los límites del "casi" está el silencio.

Si no puedes ver, toca;
si no puedes tocar, habla;
si no puedes hablar, escucha;
si no sabes escuchar, desaparece.

A golpe de desazón logré confeccionar mis ejes: no vomitarás tu enojo, hablarás lo necesario y lo más claro posible, conservarás la calma, darás hasta quedar vacía y una vez vacía, buscarás el exilio y la redención.

Si en este puerto no hay más que comerciar, levemos anclas y echémonos al mar.





octubre 15, 2014

Life itself

En primera instancia: cerrar los ojos y volar.

I
Me gusta la época: los sauces inundados de lágrimas, las hojas cayendo en cascada, el viento.
Nacer en el equinoccio de otoño marcó mis días: aunque intente revertirlo, he nacido gris, violeta, plúmbago.

II
Estas tardes remueven la arenilla de mi memoria, las yemas de los dedos rozando la felicidad.
Cierro los ojos y aspiro el viento de aquellos árboles al atardecer; vuelvo a estrechar el torso desnudo de la serenidad. La ciudad bulle y estoy tranquila, llena de abrigos, con los ojos brillando.
La sonrisa va colocada en lo alto de la luna.

III
Un espasmo me recorre la espina dorsal, como el café aquel, como el mensaje de despedida en código binario. Vuelve a supurar la herida, el centro de mi más encarnado temor: la soledad.
El abandono es una fiesta sin estupefacientes, ni alcohol, ni música.
Es esa puerta al barranco, el pie fuera de la cuerda, una navaja esperando paciente.

IV
Fluyo en el frío, en cada tarde con promesas y ausencias.
Estos días son "LOS DÍAS".
Desde la frialdad de mis vísceras puedo tomar decisiones, como torcer la ruta, caminar en reversa, echar la moneda al aire, cerrar los ojos y apostar.
Y ese viento gélido que acaricia tu ventana, que te aprieta a mi presencia, que te pone en conflicto...
Quien a hierro mata, a hierro muere.
No, no te voy a abandonar.
Quizá busque un subterfugio para hacer ver lo contrario -quizá la verdad-:
este fuego, como todos en mí, enfrenta su extinción.

V
Como los juegos de probabilidad.
Así va esto, un día sí, al otro no. Quizá estén pasando más llenos de nada.
Me aterra hacerlo consciente, escribirlo siquiera.
Vuelvo a ser la materia supurando, reventando cada cercana posibilidad de cura.
Esta infección no cede.


*Conversaciones con mi sombra, al amparo de tres grandes: Nina, Leonard y Tracy.

https://www.youtube.com/watch?v=c1_D5gef72A
https://www.youtube.com/watch?v=djTR2RlRXoQ
https://www.youtube.com/watch?v=Wabtz3p9_u4